Mi anécdota especial

Off Topic

25.05.2019 a las 19:00 hs 53 343 0

Mi cara estaba llena de granos y decidí ir con una cosmetóloga. Iba 1 vez cada dos semanas. Para matar el tiempo yo hablaba con ella. No me acuerdo por qué razón, pero ella me recomendó ir con un peluquero que conocía.

Pasan varios meses y recuerdo que me habían recomendado ir con ese peluquero, así que decido ir. Termino de trabajar, me limpio, me cambio y voy a esa peluquería, donde también maquillaban, un lugar cheto, por decirlo de algún modo, en Belgrano, cerca de Cabildo y Congreso. Voy y le digo al pibe que estaba en ese momento en la peluquería que me habían recomendado cortarme el pelo con Gustavo. El pibe no era Gustavo y me pregunta si quiero esperarlo o que me corte el pelo él. Le digo que me corte el pelo él. A los 15 minutos llega Gustavo y se queda mirándome mientras camina. Hablamos y le digo quién me había recomendado ir ahí. Él no se acordaba de la mina y después sí. Hablamos lo más bien, amistosamente. Él me pide el número de celular y se lo paso. Cuestión que terminan de cortarme el pelo, pago y me voy.

Al mes siguiente me manda un mensaje de texto y me saluda. Me sorprendió, pero para bien. No tenía muchos amigos en esa época y eso me animó. Yo le respondo. Me pregunta si no quiero ir a comer con él. Como me había caído bien le digo que sí, que "bueno". Acordamos ir a un lugar cerca de Cabildo y Congreso bastante accesible.

En el restaurante me contó de su trabajo, que era mucho más interesante que el mío. Más allá de la peluquería, su principal fuente de ingresos eran a través del maquillaje en eventos. Trabajaba para fiestas, pero también para desfiles de modas con modelos. Me dí cuenta de que, dentro de su rubro, tenía un gran prestigio. Me contó que el pibe que me cortó el pelo, cuando me fui, le empezó a decir "Qué lindo que es". Y charlamos lo más bien. Me pregunta si yo quiero ser su amigo, a lo que le respondo que sí. Quedamos en ir a comer al día siguiente a Burgio, aunque yo tenía que pasar a buscarlo por la peluquería. 

Al día siguiente voy a la peluquería. Tengo que esperar a que termine de cortarle el pelo a un par de clientes. Para matar el tiempo me ofrece tomar un café, a lo que acepto. Y ahí estuvimos una hora, mientras yo me metía en su conversación con los clientes. Todo muy jocoso.

Cierra la peluquería y vamos a Burgio. El tipo era muy culto y todo lo que decía era interesante. Ahí le comento que me está llendo bien en la Facultad. Justo tenía unos apuntes de la Facultad y me los pide prestados. Los saco de la mochila. Empieza a leer y sonríe. Me dice que estudió grafología y que, analizando mi letra, se daba cuenta de que "yo era muy inteligente". Me pregunta si quiero ir a su casa y me aclara que no para tener relaciones sexuales, a lo que le digo que sí. La charla en el auto era muy entretenida.

Llegamos a su casa, vemos un par de películas en su cama y dormimos, en la misma cama. Nada más.

Al día siguiente me lleva al trabajo y me pregunta si quiero ir a dormir a su casa otra vez. Como la pasamos tan bien le dije que sí.

Voy a buscarlo a la peluquería. Ese día lo tuve que esperar 2 horas. Tomo un café, al igual que una mujer que estaba esperando que la atendieran. Cierra la peluquería y nos vamos para su casa.

Ahí hace la cena mientras yo veo la tele. Cenamos tarde. Después me bañé, vimos una película en la cama y fuimos a dormir.

Mientras estamos durmiendo siento que él se acerca y pasa una pierna de él por arriba de mis piernas. Yo estaba durmiendo boca arriba y me alejé un poco más al costado. Cometí el error de ponerme de costado. Ahí me apoya por detrás. Todo haciéndose el dormido. Ahí me paralicé. Pensé en irme, pero estábamos en Caseros, lejos de cualquier cosa conocida por mí, y yo sin monedas para tomar colectivos. Me corrí más al costado hasta casi caer de la cama, pero él se acercó más y no pude volver a dormir. Me puse boca arriba de nuevo y estuve con los ojos abiertos todo el tiempo.

Después me llevó al trabajo. Yo estaba tenso todo el viaje. Me agarró mucha ira, pero yo no decía nada. Me bajé, lo saludé y no lo vi más.

Después de una semana fui sin avisar a la peluquería. No sabía cuál iba a ser mi reacción al encontrarlo. Por suerte no estaba y le dejaron el mensaje de que yo había ido.

Más tarde me llega un mensaje al celular de él diciendo que yo le gustaba (ya me parecía obvio, igual) y otras cosas más que no recuerdo.

Hasta ese momento yo tenía una mente bastante abierta para con los homosexuales, pero ese episodio me cambió. Empecé a odiarlos y a pensar que tenían una enfermedad. Pensé mucho en cómo arrancarle la cabeza a este tipo por lo que me hizo.

Después de unos años se me pasó. Volví a tener una mente abierta para con los gays y ser mas gay friendly. Fui débil y pequé de ingenuo. ¿Cómo no iba a saber que el tipo se moría por entrarme! Pero bueno, ya pasó.

Hoy la peluquería ya no está, no sé si golpeada por la crisis, las inundaciones o porque el tipo se fue del país. Ni me importa.

Saludos a los pindogueros gays y un beso en la cola.


Posteado por:

Santiago

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