Cuentos de Vianka Kyteler | Transición de almas detrás del bosque

Literatura

11.01.2019 a las 13:21 hs 68 61 0

Transición de almas detrás del bosque




Una fría noche de luna llena iluminaba una extensa área del bosque de Vardendel. Y es que ese fué el sitio que eligió Adam para descansar.

Él tenía una cabaña, lo suficientemente cómoda como para pasar unos cuantos días de descanso, libre de toda preocupación que el trabajo le podría haber generado. Sin medios de comunicación, solo era prender la chimenea y recostarse a la par de su mascota, un adorable perro siberiano blanco como la nieve.

Y claro, con el tiempo los recursos disminuyeron. Era obvio que la leña iba a escasear. Fue suficiente motivo como para salir y agarrar el hacha con la cuál cortaría abundante madera junto a su perro. El regresar rápidamente era por dos posibilidades, o caía la noche o se helaba de frío. Cargó la madera en una especie de mochila y regresaría a su cabaña.

En el regreso Adam visualiza su cabaña pero en ese transcurso de tiempo, su perro se detiene y comienza a gruñir. Como si de un animal con rabia se tratase. En ese lapso sale a toda velocidad por un camino hacia la derecha. Se había visto a lo lejos una sombra, muy poco visible por la neblina pero sí muy oscura.

Esa mochila no iba a permitir por mucho tiempo seguir avanzando. La arrojó con toda la leña recolectada y fue a lo que más apreciaría, su perro. No lo encontró pero en cambio había algo tirado. Era un manto negro, como de una bruja o algo similar. ¿De quién sería tan perturbador atuendo?, ¿quién vestiría algo así?

Y fue cuando escuchó un lamento que venía de detrás de una casilla ruin y siniestra. Era Tobby, su mascota, retorciéndose de lamentos. Se podía apreciar que estaba imbuido en maldad, sus ojos habían enrojecido y extraños ruidos a huesos salían de él. Adam se despidió de el tomando su patita y buscando una respuesta a su pérdida.

Exploró, con frío pero sin temor, y era que a quién perdió lo era todo para él. Se valió de confianza y se adentró en una de las habitaciones. Entre tanta oscuridad una criatura parecía asomarse. Con el hacha en mano se dirigió hacia algo que era mucho más grande pero delgado que él.
Esta criatura no era agresiva, es más, se agachó en un rincón y protegió a sí misma. Intentó encontrar explicación a lo anteriormente ocurrido con un tono amenazante. Este ser pudo hablar. Se trataba de una criatura que de humana tenía bastantes similitudes y es por eso que podría hacerse entender.

Era una criatura que en algún momento fue una bruja pero no estaba de acuerdo con seguir las ordenes de sus superiores. Sin embargo su cuerpo recibió una maldición de un ser oscuro haciendo que luzca agrietado y de un color grisáceo. Explicó que su mayor sueño aparte de volver a la normalidad era la de vivir en sociedad como alguna vez sucedió. Adam, un poco más calmado le contó que era todo lo contrario, que detestaba la sociedad y preferiría pasar el resto de su vida en un lugar como lo es el Bosque de Vanderdel.

Este ser se hacía llamar Alice, o al menos así era hasta que todo en su vida cambió y dejó ese bello aspecto que decía tener hace una década. Y le propuso algo. Aún con los conocimientos de sus tiempos de brujerías y demás hechizos, le hizo saber que había una forma de revivir a su mascota, la cuál había muerto por atacarla.

El pacto era este, Adam volvería a tener a su mascota pero a cambio tenía que trasladar su alma al cuerpo contrario, es decir al de Alice. No era lo mejor que una mujer viva en el cuerpo de un hombre pero era lo único que le haría vivir en sociedad, sin el rechazo exhaustivo que recibió por un largo tiempo.

Comenzaba la transición de almas, palabras extrañas sonaban en la noche y una luz pasaba de un cuerpo a otro, eran sus almas. Ambos cayeron de forma brusca y se logró, fue un éxito.

Así fue como Alice se dirigió hacia las afueras del bosque a vivir la vida como alguna vez lo hizo. Mientras que Adam, en su cuerpo grisáceo y lleno de grietas y escamas, se ocultó para siempre en lo más recóndito del bosque, en la penumbra de una casilla junto a su perro.
Estará por mucho tiempo a la espera de alguien que lo libere de ese calvario que eligió alguna vez
.


Este fue un cuento de Vianka Kyteler para Pindonga

El anochecer no solo despertará lobos hambrientos, su luna iluminará sus almas.\\\
\\\
Se unirán las cinco puntas para saciar al señor oscuro. Ese lobo será mi guía y yo su esperanza.\\\
\\\


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ViankaKyteler

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